AVISO: ESTE POST VA A SER MUY LARGO...No tengo paciencia. Confirmado.
Ayer salí del curro muy pero que muy tarde, sobre las 20.30 y con muy mal humor porque sabía que no tendría tiempo para NADA (este nada quería decir jugar con mi panificadora). En cuanto llegué a casa y les hice 4 cariños a mis perras y a las 6 tortuguillas, corrí a la cocina a montar la máquina. La lavé, la desinfecté, y embadurné con aceite el molde tal y como muy sabiamente indicaba el libro de instrucciones. En la otra punta de la cocina me esperaba una caja enorme de fruta y verdura que debía colocar en la nevera, los tapers de la comida para lavar, la cena y la comida del día siguiente aún para cocinar, la ducha, las agujas, el sofá.... pero todo eso ya llegaría.
Al tema, miré todos los programas y calculé el tiempo que tenía antes de que Morfeo viniese a tirarme de las orejas y me decidí por el programa rápido. Introduje todos los ingredientes pesados meticulosamente en el orden que indicaba en la receta y cerré la tapa!!!! Luego pensé, mientras se va amasando pues me pongo a ordenar la compra, ducharme y cenar.
Bueno, pues aunque esto vaya a sonar muy raro, aquello que hace que mi P quede hipnotizado delante de la PlaySation durante horas, vino a visitarme durante los 20 primeros minutos del amasado. De verdad que no os podéis ni imaginar la gracia que me hacía mirar cómo se iban transformando los ingredientes en masa y además, algo que al menos a mi me cuesta horrores, la maquinita lo hacía en 3 minutos!!!!!!!!!!!!!!!! Amasa que te amasa y yo embobada mirando como una cría. Llegó el tiempo del horneado y me dije a mi misma que o me ponía las pilas, o mañana comería "pan" (si, si, "pan" entre comillas).
Después de darme la ducha más corta de mi vida (el resultado, el mismo que una standard) corrí a la cocina pijama a medio poner, a mirar qué había pasado con el pan los 7 minutos que no había estado allí mirando (como si eso pudiese afectar al resultado final del "pan"...) y no vi nada diferente, sólo el olor de algo que parecía plástico fundiéndose.
Mientras acababa de recoger y preparar la cena, me senté a mirar la tele, pero estaba tan nerviosa que me levantaba cada dos por tres, pero aún quedaba una hora...
Justo en el momento en el que acabé de poner la última lavadora y casi no me acordaba del pan, sonó un pííííí!!!! Ya había terminado de cocerse, increíble!!!
En aquel momento llegó mi P preguntando qué era aquel olor horrible a plástico quemado y yo me giré y le enseñé el proyecto de "pan" que acababa de sacar del molde.
Bueno, no tengo palabras para describir lo que se coció allí dentro, mi P no podía dejar de reír y preguntarme que cuánto me había costado la máquina. Yo no sabía qué era lo que estaba viendo tampoco; era una especie de cuadrado muy duro, con buen color (eso era lo único bonito que tenía) y que más que un pan, en aquel momento me parecía la mejor arma arrojadiza para cerrarle la boca al gracioso que suele compartir mi cama cada noche. Lo abrimos como pudimos y parecía crudo, no crudo, como muy apelmazado y con un color amarillento horrible. De sabor, aún peor.... Total, que tengo fotos, lo que pasa es que con las prisas de esta mañana, que por cierto, me he dormido, no he podido coger la cámara para subirlas ahora (es cierto, no me da vergüenza enseñarlo).
Conclusión. No sé qué ha pasado pero sé lo que pasará este fin de semana. Repetiré, pondré los mismos ingredientes pero con el programa largo o cambiaré el tipo de harina o de levadura o.... no sé, pero este fin de semana comeré pan casero como que me llamo...bueno, como que soy una Tauro con un par de ...
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Pd: el olor a plástico fundido es normal la primera vez, menos mal!!!!